Un engendro arquitectónico sustituye una obra de Alejandro de la Sota. Junto a estas líneas, foto de La Casa Guzman, recientemente derribada





La noticia salta a los medios y a las redes sociales cuando ya es demasiado tarde para evitarla.  Una vez más, la administración se muestra insensible a las peticiones, entre otras del Colegio de Arquitectos y de la Fundación Alejandro de la Sota,  de que se conserve una joya del patrimonio artístico. En este caso La Casa Guzmán, una obra clave del arquitecto, admirada internacionalmente.  
El propietario de la parcela en Algete, el heredero de Enrique Guzmán,  se negó a recibir ninguna ayuda por parte de la fundación De la Sota o a vender la casa y decidió edificar en su lugar lo que el arquitecto Jose María de Chutichaga definió como: un trasto prescindible e inculto.  Esta acción platea los límites que debe tener la propiedad privada cuando se trata de un bien de interés público,si bien no se circunscribe únicamente al campo de la arquitectura. Por ejemplo hace unos días, los vecinos de la presidenta del banco de Santander Ana Patricia Botín protestaron por la tala de varios cedros centenarios en su parcela en El Viso. (Leer más)




Este seudo palacete de nuevo cuño colmará las pretensiones de los herederos Guzmán 



Pese a que varios arquitectos, tras publicarse la noticia, se quejaron de que: la sociedad española no comprende la arquitectura, no la cuida, no entiende que es un valor cultural a conservar, el derribo, según el diario El País, ha provocado indignación en las redes sociales.  Sin embargo no es un hecho aislado. Últimamente, en Madrid, se proyecta la proxima demolición de otros dos edificios históricos: el Cuartel de Artillería, en Chamberí y la cocheras de Cuatro Caminos, estas últimas proyectadas por el arquitecto Palacios, autor del popular edificio de Correos y Comunicciones.










patrón de Madrid.

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