El caso Hollande –Trierweiler ha puesto sobre el tapete el papel de los acompañantes de quienes ejercen el poder en el mundo. Reyes, presidentes, jefes de estado, diplomáticos etc. necesitan urgentemente unas reglas de juego definidas por las Constituciones de cada país. Las mujeres con carrera propia se niegan hoy a aceptar ser meramente la acompañante del jefe del Estado, quieren tener su propio espacio, ser ellas mismas. Pero esto hoy resulta difícil porque seguimos modelos del siglo XX, ya caducos, pero que no se actualizan. Leticia Ortiz quiere horario laboral claro, con fines de semana libres, horas extras etc. Estaría en su derecho si hubiera sido elegida por el pueblo, (Felipe tampoco fue elegido) pero como no ha sido así, debería negociar sus obligaciones con su marido y ante notario. Los consortes hombres lo tienen más fácil, en general no aparecen, están missing . Ejemplo el mari...