Cine,crítica:Torrente IV

El director de cine, Santiago Segura
                                          
                                          Torrente IV:el placer de entregarse a las bajas pasiones



 Vi la ópera pop del cutrerío nacional en que consiste la película de Santiago Segura plagada de famosos televisivos interpretándose a si mismos y un humor indescriptible (baste decir que a su lado Fernando Esteso y Mariano Ozores resultan el colmo de la sofisticación) en un cine del centro de Madrid. Parte del público parecía haber salido de la película y acompañaban el film con abundantes risotadas, gritos y comentarios chuscos.

La estrella es Santiago Sagura, barrigón, mondadientes de los de toda la vida, camisa terrorífica y su conocido humor, un triunfal canto a la canalla patria tan tópico, brutal, basto y previsible que nos acaba sumergiendo en un reconfortante costumbrismo.

El escritor, Mario Vargas Llosa
A todo esto haya que añadir que el cine de Segura no es cine de autor y además no busca ningún tipo de estética ni bebe en las fuentes del cine independiente sino en las revistas y la televisión basura y, sin embargo, el haber conseguido una fórmula de éxito llevando a tales extremos todos sus ingredientes:silicona pectoral, escatología y zafiedad tiene su mérito ya que, pese a todo, Segura consigue crear un espectáculo eficaz y ya lo ha dicho Vargas Llosa:  vivimos en un mundo en el que la cultura se ha transformado en espectáculo.

Lo cierto es que la saga de Torrente se ha convertido en algo así como  " La busca del tiempo perdido"de la chabacanería española con Belén Esteban a modo de marquesa de Guermantes y que un extraterrestre que quisiera saber en hora y media cómo es el circo mediático en nuestro país no tendría más que ver esa película. Lo peor de todo es que he de confesar que me divertí bastante con Torrente IV,  tal vez porque tiene exactamente todo lo que se espera de ella.
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